viernes, 28 de febrero de 2014

El AMPA La Nieve en las Albuñuelas.

 
Los senderistas grandes y pequeños del AMPA La Nieve del cole Sierra Nevada, caminan por el corazón del Valle de Lecrin, en esta época del año adornado con las naranjas y las flores blancas y rosas de los almendros.

Con los coches nos desplazamos hasta Restabal. Desde allí nos dirigirnos hacia Saleres, situado a kilómetro y medio. Seguimos una senda que llega a este pueblo tras pasar por el Barranco de las Arenas.  Nada más comenzar a caminar nos rodea el color y el olor de los limones y las naranjas; es una ruta muy vitamínica.


Cruzaremos el río de las Albuñuelas o Río Santo, ya en el pueblo de Saleres. Tras pasar por un antiguo molino harinero,  tomamos una vereda que nos conducirá hasta las Albuñuelas tras tres kilómetros y medio de recorrido. Asciende entre multitud de hazas de labor en forma de pequeñas paratas en donde se cultivan habas y coles; las acequias y ramales constituyen el sistema circulatorio que conduce el milagro del agua por estas tierras antiguas. 



En esta ruta de ida y vuelta los niños y niñas nos sorprenden de nuevo:andaron fenomenal, se llevaron la energía de los olivos milenarios, disfrutaron por las veredas y las estrechas calles de estos pueblos blancos, le ayudaron a una señora a lavar la ropa en el antiguo lavadero del Tío Bayo y nos sobró tiempo para hacer unas flores con la cascara de la naranja.

jueves, 27 de febrero de 2014

Entre dos aguas

¡Qué importante es poner el corazón en lo que haces!

El Cerro de la Atalaya

 


Partimos del pueblo del Padul y nos dirigimos a la antigua carretera N-320. Nos damos cuenta de que tener la percepción de esta villa como un lugar plano es una entelequia; las cuestas del Padul pesan en nuestras piernas y no hemos salido de sus calles. 

Pasamos junto a Casa Grande, palacio barroco del siglo XVI sin duda el edificio más emblemático del Padul. Pertenece al tipo de Palacio de Asiento, que, como se sabe, es aquel que tiene asientos ubicados en su entrada o zaguán, significando ayuda para los pobres que pedían alimento y protección. 
En el frontispicio de la casa figura una lápida que recuerda la defensa realizada por Martín Pérez de Aróstegui en el año 1569.
El apellido de este soldado de los Reyes Católicos ganó fama y gloria en el episodio histórico del ataque de los moriscos rebeldes del Valle de Lecrín al Padul, en el que la familia defiende con todo lo que puede el edificio.

La calle Nieves nos conduce a la carretera; al atravesarla encontraremos un panel informativo que nos guía hasta el inicio de la verda de los gudaris.  Esta denominación se debe a que estos caminos fueron labrados por por soldados vascos presos, durante la guerra civil, en el presidio instalado en Casa Grande. El trazado coincide con el límite del espacio natural de Sierra Nevada. 



Después de cruzar varios barrancos por unos diques bien conservados, se inicia una subida dura y zigzagueante que salva un desnivel de unos 230 m. Hemos llegado a la cañada de la cruz de la Atalaya. Se continúa por un cortafuegos que nos conduce a la cruz de la Atalaya (1240 m). Las vistas son espectaculares. Allí, protegidos del viento frío por unas peñas labradas por el tiempo, nos tomamos un refigerio. Como el pasado sábado se conmemoró el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado, leemos una poesía muy cercana a los senderistas:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Una centena de metros más abajo se encuentra el mirador del Padre Ferrer, donde un monolito deja constancia de la admiración del montañismo hacia la figura de este hijo predilecto del Padul. 

Bajamos por la vereda de los gudaris por un piso bien conservado y con preciosas vistas sobre la vega del Padul en la que brillan las aguas de las lagunas entre el verde intenso del cereal reción nacido. Llegamos al mirador existente junto a las canteras del millón cuarenta y ocho. A 600 m de este mirador llegamos a la bifurcación del sendero y cerramos el sentido circular de esta ruta. Y de vuelta en el padul pasamos junto a la Iglesia de Santa María la Mayor y nos fotografiamos junto al antiguo Lavadero y la Fuente de los Cinco Caños. 

Y como nos acercamos al tiempo del carnaval, la receta que nos dan es la de la cuajada de carnaval.
Tomar un pequeño lebrillo de cerámica granadina (vale cualquier otro de cerámica vidriada) y forrarlo por dentro con mantecados hechos polvo... queda como una masa. Poner sucesivamente una capa de natillas espolvoreadas con canela, otra capa de cabello de ángel (lo venden en latas) otra de granitos de almendra tostada y machacada y otra de bizcocho o galletas remojadas en leche, repetir las capas hasta llenar el lebrillo hasta el borde, procurando que la ultima capa sea de natillas, entonces la cubriremos con otra de mantecado y acabaremos espolvoreándola con azúcar glas hasta dejarlo todo blanco. Decorarlo con un dibujito de canela.
  

lunes, 24 de febrero de 2014

Semillas, indices y embudos.

En la asignatura de Proyecto Integrado del IES Jimenez de Quesada estuvimos realizando varios quehaceres. 

Por un lado, montamos una experiencia para determinar el porcentaje y los tiempos de germinación de distintas semillas, concretamente variedades de especies utilizadas en la agricultura: variedades de pimientos, tomates, berenjenas y rábanos.

Además hicimos un repaso de los trabajos en marcha, definimos el índice de fitotoxicidad y un índice de biodiversidad que emplearemos para cuantificar la diversidad en los entornos anteriormente muestreados en la Sierra de Huetor. Por último conocimos el embudo de Berlesse como procedimiento para separar los organismos edáficos de una muestra de suelo. 

sábado, 22 de febrero de 2014

Son tus huellas el camino.

Hoy se celebra el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado.

Ciempiés quiere detenerse en la memoria de este poeta que murió lejos del hogar. Tal vez aunque solo sea por que caminar es nuestra vocación.

Caminante son tus huellas el camino y nada más.
Caminante, no hay camino se hace camino al andar.

 

viernes, 21 de febrero de 2014

En la Cueva del Saúco

Nuestros itinerarios “Ríos de vida: el ecosistema fluvial” nos adentran en las tripas de los ríos, portadores de la sangre, de la vida de nuestros entornos naturales.

Este tipo de parajes nos muestra con claridad la teoría de los ecosistemas: espacio donde encontramos múltiples elementos que se relacionan íntimamente entre ellos estableciendo así un delicado equilibrio. En un río y en su entorno es fácil delimitar estos elementos y apreciar que no están aislados sino que dependen unos de otros. Este es uno de los objetivos principales del presente itinerario, acercarnos a la comprensión de los ecosistemas naturales tomando como ejemplo el fluvial. Y en esta ocasión elegimos el río Dílar. Caminamos por los alrededores de Ermita Vieja, en el municipio de Dílar.

El río Dílar pertenece a la subcuenca del Alto Genil, dentro de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir. Tiene una longitud aproximada de 35 Km., nace en Sierra Nevada en la Laguna de las Yeguas y desemboca en el Genil a la altura del municipio de Vegas del Genil. El desnivel que recorre es de más de 2.000 m.



Es interesante trabajar este río en la frontera entre sus tramos de montaña y de vega. Se pueden distinguir claramente dos zonas cuyo estado de conservación es muy diferente. En la zona superior, desde el nacimiento hasta el municipio de Dílar, se encuentra bien conservado. 


Un valle en ‘V’ bastante profundo donde la erosión de las rocas calizas ha dado lugar a la formación de imponentes paredones y afiladas crestas, los llamados ‘dientes de viejo’. O a cuevas como la del Saúco en la que entramos a refugiarnos de la lluvia como han hecho los pastores desde antaño. A esta geomorfología se suma la vegetación de un bosque en galería que conforma el bello paisaje que acompaña al río Dílar en su descenso. En la zona inferior, una vez pasado este municipio y a medida que penetra en la Vega, la calidad de la vegetación disminuye, así como el caudal que discurre por el río.
 
 Hoy, a pesar del chaparrón matutino de este enloquecido mes de febrero, hemos disfrutado de este precioso río con los niños y niñas del CEIP San Roque de Churriana de la Vega.

jueves, 20 de febrero de 2014

La Ruta de Al Idrisi

Este recorrido se introduce en el corazón del Valle de Lecrin, en esta época del año adornado con las naranjas y las flores blancas y rosas de los almendros, cuyo aroma tenue es muy evocador.

Comenzamos el recorrido en Albuñuelas. El pueblo es amable y cuidado, con las puertas protegidas por cortinas de tela, las casas encaladas, muchas dibujadas con trazos inclinados. Podemos imaginar el terrible terremoto de la navidad de 1884.

Nos detenemos junto a la torre del Tío Bayo. Antigua atalaya de origen árabe. Se trata de una obra de mampostería con sillares en las esquinas, que responde al esquema de una típica torre de alquería del periodo nazarí. Está situada en las afueras del pueblo y cuenta con unos lavaderos que todavía son utilizados por los vecinos de la localidad. Un burro con las alforjas de esparto nos recuerda el carácter rural que es presente y pasado de esta villa.

Bajamos hasta el río Santo, al lugar donde parte una senda hasta los Prados de Lopera. Nos adentramos en el escarpado valle de las Albuñuelas. Es un lugar lleno de magia. Cuenta una leyenda que a veces, al regresar andando de la sierra al anochecer, se aparece a los caminantes una extraña luz, llamada la ‘Luz de la Rambla’, que los acompaña hasta el molino más próximo al pueblo. A su vera un puente sobre las aguas cristalinas donde nos fotografiamos.

De nuevo en las Albuñuelas, nos vamos desde el Barrio Alto al Bajo y tomamos el Camino del Mojón. Disfrutamos de hermosas vistas de esta enorme y verde hondonada salpicada de espectaculares tajos.

Tomamos una vereda, convertida en tramo del GR-7, que nos conducirá hasta Saleres tras tres kilómetros y medio de recorrido. Desciende entre multitud de hazas de labor en forma de pequeñas paratas en donde se cultivan habas y coles; las acequias y ramales constituyen el sistema circulatorio que conduce el milagro del agua por estas tierras antiguas.

Caminaremos entre esa inagotable y vistosa arboleda formada por azufaifos, granados, nísperos, membrillos, limoneros, naranjos y algún aguacate. Y nos sorprenden los tramos en los que vamos entre chumberas, pitas y cañaverales. La cola de caballo junto a fuentes y acequias; esparragueras e hinojos a la sombra de los olivos milenarios que retuercen sus troncos en formas imposibles. En determinados tramos observamos en las rocas sedimentos marinos con multitud de conchas fósiles.


Una vez en Saleres, a 560 m de altitud, junto a un antiguo molino harinero y de aceite, tomamos el refrigerio.  Después, cruzaremos el río de las Albuñuelas o Río Santo,  para dirigirnos a Restabal.  Seguimos una senda de 1,5 km que llega a este pueblo tras pasar por el Barranco de las Arenas.  Nos rodea el color y el olor de los limones y las naranjas; es una ruta muy vitamínica. Desde este pueblo, pasando junto a su iglesia, bajamos hasta Melegís. Pero antes nos desviamos hacia la cola del Pantano de Beznar El río Santo se une con el Durcal para convertirse en el río Izbor que se besa con el río Torrente antes de desembocar en el embalse.


El camino realizado, de ida y vuelta,  pertenece a la ruta de Abu Abd Allah Muhammad Al-Idrisi (Ceuta, 1100 - Palermo, 1166) una figura singular que confeccionó el célebre mapamundi con el norte abajo y el sur arriba. Realizó numerosas descripciones geográficas que nos permiten saber como era al-Andalus en el siglo XII. Este cartógrafo y geógrafo musulmán realizó múltiples viajes por los reinos de la Península Ibérica, norte de África y Oriente. En uno de sus viajes visita a los pueblos costeros de Málaga Oriental y Granada, así como del Valle de Lecrín.


Y la receta, como no podía ser de otro modo, precisa de naranjas del Valle: pollo a la naranja.
Troceamos el pollo y lo salpimentamos para luego dorarlo en la sartén. Lo colocamos en una cazuela de barro y le añadimos una cabeza de ajo a ruedas y dos cebollas bien picaditas. Lo regamos con un vaso de vino blanco y el zumo de ocho naranjas. Dejamos que se haga a fuego lento meneando la cazuela de vez en vez.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La esencia de los niños: el juego.

Francesco Tonucci, rompiendo límites y fronteras ha contado por el mundo las necesidades de los niños, nos ha explicado como, escuchando “sus tonterías”, encontramos grandes soluciones, ya que cuando un niño dice una tontería no la ha oído de sus padres ni de sus maestros, por lo que probablemente encierre una gran verdad. 

Reivindica la necesidad de jugar, porque “Cuando los niños dicen ¡basta!”, en la ciudad que el sueña, “La Ciudad de los niños”, las plazas son espacios públicos para el juego, con pelotas, abuelos, risas, llantos, miradas… gritos y silencio, … pero sin coches. Francesco se entristece cuando habla de “La soledad del niño” como la grave enfermedad de los que hoy viven en las ciudades ricas, de cómo los adultos programan su vida al segundo para realmente no hacer nada, de cómo obligamos a nuestros niños a vivir sin existir como lo que realmente son: niños.

Hay que escucharlos y crear entre todos el conocimiento. "Incentivar la curiosidad e inquietudes para ayudar al niño a crecer sin perder su esencia que lo hace tan particular y que es su habilidad para jugar y no cansarse"

En esta actividad desarrollada en la Ludoteca la Placeta en la que participa la escuela Abencerrajes los niños y niñas dicen ¡basta! y juegan a todo y con todos.

La mágia de la Acequia del Fardes

 
El pasado lunes disfrutamos de la Acequia del Fardes y su entorno mediterráneo en todo su esplendor. 

Los chicos y chicas de Proyecto Integrado del IES Jiménez de Quesada (Santa Fe), nos metimos en la Sierra de Huetor una fía mañana de febrero para entender mejor el ecosistema mediterráneo húmedo que caracteriza estos valles y montañas.

        
Estuvimos realizando distintos muestreos. Trabajamos con los organismos del bentos de un arroyo, tomamos muestras de suelo para estudiar los organismos edáficos con el embudo de Berlesse en el laboratorio y tipificamos la vegetación de un bosque mediterraneo de encinas y quejigos y de un pinar de repoblación de pino silvestre.


 











A través de un muestreo en la vertical y en superficie intentaremos determinar cuantitativamente el índice de diversidad de ambos espacios. 

Y la sierra nos regaló el milagro del agua. 







domingo, 16 de febrero de 2014

Nuestra primera "promo"

Ponemos en común con vosotros nuestro primer video promocional.



miércoles, 12 de febrero de 2014

El Barranco de Alcaza.

Esta ruta nos conducirá a la Atalaya de Conchar, una torre de vigilancia del Valle de Lecrin de la época nazarí situada a unos 800 m de altitud.  Nos adentramos en la cabecera del Valle donde disfrutaremos del rumor del agua y de un paisaje donde se funden elementos naturales y agrícolas. Antiguas veredas bordeadas por chumberas y granados; estrechos senderos guardados por las zarzas deseosas de arrebatarnos los gorros; bosques de ribera y cañaverales que desean ser cueva; almendros y romeros en flor. Viñedos desnudos y tiernas collejas.

Partimos del Restaurante El Zahor, situado entre Marchena y Durcal. Desde allí caminamos por la vereda de la Vega, dejando a la izquierda el valle del río Durcal, hasta llegar a Cozvijar. Desde Plaza Nueva bajamos por la calle Real Alta y Real Baja pasando por la parroquia de San Juan Bautista, a la que está adosa Casa Grande, que fue mansión de los Condes de Villamena. 

Nos detenemos ante las Cuevas del Arroyo de la Laguna donde se han encontrado restos neolíticos humanos y diversas muestras de la industria lítica. Tras asomarnos al molino que da la bienvenida al Arroyo de la Laguna nos dirigimos a la antigua central hidroeléctrica de Cozvijar que aprovechaba las caudalosas aguas de este arroyo, procedente de la vega del Padul (por aquí se dio salida a la desecación de la Laguna de Padul  en 1779)

Atravesamos el arroyo por un puente y tomamos una bonita senda, el antiguo camino de las Albuñuelas, que nos conduce hasta el barranco del Arroyo de la Alcaza. Lo seguimos hasta cruzarlo en las faldas del Cerro de la Atalaya. Tras caminar entre almendros a punto de regalarnos sus flores, nos detenemos junto a unos pinos. Una senderista que fue maestra (tengo el privilegio de caminar junto a muchas maestras y maestros) lanza un bonito dicho: "Como el almendro florido has de ser en los rigores:cuando más aprieta el frío nos devuelve una lluvia de flores"

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Con paso decidido pero nada desbocado subimos hasta la atalaya. De época nazaría era la encargada de comunicar visualmente el castillo de Dúrcal con la vecina torre del Marchal, también conocida como atalaya de Saleres.


Regresamos por la rambla pasando bajo la acequia de la Alcaza, junto a viejas mimbreras de troncos vencidos. Y tras retomar las huellas de la ida, retornamos a Cozvijar.

 
Hoy la receta es un delicioso postre fácil de elaborar: la tarta de queso. Ponemos 3/4 de leche e hervir. El resto hasta el litro lo ponemos en el vaso de la batidora y añadimos: 4 huevos, 1 caja de quesitos, 1/4 de requesón, 2 sobres de cuajada y 4 cucharadas de azúcar. Lo batimos todo y lo añadimos a la leche hirviendo. Damos vueltas sin parar y cuando rompe a hervir de nuevo lo retiramos del fuego. Preparamos una fuente con caramelo en el fondo y vertemos la mezcla. Disponemos luego unos bizcochos finitos. Dejamos enfriar en la nevera y volteamos la fuente para sacar la tarta de queso.





martes, 11 de febrero de 2014

Libros compartidos.

En la escuela San Roque de Churriana de la Vega han puesto en marcha una iniciativa muy interesante: para fomentar el amor por la lectura entre los niños y niñas; proponen visualizar el habitor lector en los adultos.

En un rincón de la entrada del cole encontramos una estantería con libros y una bonita camilla; unos jarroncitos con flores dan color al espacio y distintos carteles con lemas relacionados con el fomento de la lectura nos recuerdan la intención de la propuesta. 

Se invita a los padres y madres a dejar y coger libros, a compartir historias leidas; novelas, poesías vividas. Una actividad participativa y abierta, que invita a los adultos a entrar en la escuela para mostrar su interés por los libros. Los locos bajitos tenderán a imitar nuestros gustos y cariños.

Cuando hablas con una persona que ha leído desde niño, normalmente dice que su padre, su madre, un abuelo… era un gran lector que, con su ejemplo le enseñó a amar la lectura. El niño que no tiene un buen modelo tiene menos probabilidades de ser un entusiasta de la lectura. El ejemplo es, en educación, el argumento más convincente porque posibilita la imitación, animando al niño o la niña a hacer aquello que hace una persona que tiene prestigio para ella. Además, si yo no leo, ¿cómo voy a decir a mi hijo que leer es muy divertido? Si no me ve leer me preguntará: “¿A tí no te gusta divertirte?”

Enhorabuena por la idea.

lunes, 10 de febrero de 2014

Test biológico

Hoy realizamos en Proyecto Integrado del IES Jimenez de Quesada una experiencia basada en los test de fitotoxicidad, una prueba basada en el uso de bioindicadores.

Para determinar si un sustrato orgánico esta correctamente estabilizado y, por lo tanto, no inhibe la germinación ni el crecimiento de la radícula, realizamos la siguiente prueba: ponemos en contacto con un extracto del sustrato semillas de berro de agua (Lepidium sativum) y de avena (Avena sativa). A las 24 y 48 horas veremos el porcentaje de germinación en ambas especies y mediremos la longitud de las radículas. 


 Los materiales orgánicos testados son los sustratos, ya maduros, donde estábamos cultivando las lombrices: compost maduro, estiércol de cerdo, tierra y cartón con gallinaza. Además realizamos el test con gallinaza y estiércol de cerdo frescos y con estiércol de vaca maduro. En cada placa colocamos 10 semillas. Y evidentemente hacemos un blanco para determinar el porcentaje de germinación de las semillas con agua exclusivamente. Con todos estos datos determinaremos los índices de fitotoxicidad de cada sustrato.

domingo, 9 de febrero de 2014

¡Qué bueno es comer!

Otra de las charlas participativas que destinamos a la educación secundaria habla de alimentación, una de las tres patas que sostiene nuestra salud; el trípode lo completa la higiene y el equilibrio entre el descanso y la actividad. Multiples objetos nos sirven de chuleta y de ingredientes visuales para cocinar y dar sabor a esta charla.
Iniciamos la actividad considerando como, en nuestra especie, las pautas culturales determinan la alimentación por encima de nuestas necesidades biológicas; y esta peculiaridad es una fuente de posibilidades y también de problemas y desequilibrios.
Luego utilizamos las tapas como un gustoso vehículo para hablar de las ventajas de la dieta mediterránea. Finalizamos con un taller en el que cada participante elabora su propia tapa. Y nos la comemos pensando en que es lo que estamos ingiriendo. Reforzamos la idea principal: utilicemos la cabeza para que nadie nos coma el coco.